martes, 17 de junio de 2014

Relación entre el miedo, diferencias sociales y la situación de la mujer en la edad media

DIFERENCIAS SOCIALES
 Ha habido fricción por muchos años entre las clases sociales debido a la discriminación entre ellas. Esta fricción es notable diariamente en los complejos que demuestran las personas de las clases baja, media y alta. Si una persona de clase baja se llegara a sentar a lado de un personal de clase alta en una recepción, la persona le diría a su miembro de familia "Camina nos movemos que ahora se nos sentó la plebe aquí". La persona de clase baja no se da cuenta de que esto pasa. Se sabe que una persona de clase baja no tiene apropiada educación pero también merecen respeto.

MIEDO
Los sistemas de control social son muy variados: familia, escuela, medios de comunicación y cumplen su labor de que el individuo acepte los valores dominantes de manera muy sutil, tanto que en ocasiones ni nos percatamos de ello. . La escuela surgió a partir del siglo XIX ya que se necesita una culturización mínima de las masas debido a las necesidades de la cultura industrial, en la escuela se enseña valores, principios de obediencia, la religión oficial. La lengua y la patria se enseñan por medio de grandes batallas y héroes históricos. La escuela no fue una conquista de las masas o del pueblo si no que fue impuesta por las élites, lo que nos dice mucho de su verdadera finalidad.

SITUACIÓN DE LA MUJER  EN EL MEDIEVO.
La posición de la mujer en la Edad Media es diversificada y difícil de reducir a común denominador que la posición del judío. Su condición varía, en efecto, según el estamento social a que pertenezca; también intervienen momentos nacionales y temporales en la determinación de su situación. Pero a fines de la Edad Media se ha llegado ya generalmente a colocarla en un estadio que seguirá vigente en las sociedades cerradas de principios de la Edad Moderna: la mujer no tiene ni voz ni voto. Debe estar callada en la iglesia, a tenor de una sentencia de San Pablo citada hasta el desgaste. El derecho es derecho de los varones. Sólo los hombres tienen voz en la familia, en la sociedad, en el Estado. Ha pasado la época en que la mujer pudo dar su impronta a la sociedad en su condición de señora o gran abadesa, dama de la corte, poetisa o mística.


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