domingo, 15 de junio de 2014

EL  MIEDO COMO ELEMENTO INSONDABLE EN NUESTRA  CULTURA  Y  ENTORNO

Como sabemos el miedo está inmerso en el ser humano desde su niñez más temprana, es un mecanismo biológico de supervivencia y una respuesta ante peligros reales o imaginarios.
El miedo presente en las realidades sociales, económicas, políticas, espirituales y culturales.
MIEDOS POLÍTICOS
Juan Rodrigo
Se ha dado a través de la historia, pero se podría pensar que se incuba en las  mentes de las personas que no tienen mucha ocupación intelectual; sin embargo esta es solo una apreciación personal, puesto que es de conocimiento público, que algunos dirigentes, gobernantes e incluso presidentes de la república han acudido a chamanes para que les realicen conjuros y les vaya bien en el desempeño de su cargo, recordemos en el libro la Bruja de Germán Castro Caicedo, y de como un presidente de Colombia llama a una profesora de un municipio de Antioquia “supuestamente bruja” para que le ayude  y la lleva hasta el palacio de Nariño, con todo y sus rituales. Algunos empresarios acuden a adivinos y pitonisas para alejar las malas energías y que pueda entrar la prosperidad; en estas acciones se vislumbra el miedo al fracaso.
Alejandro Mesa
La política en Colombia se da de una manera tradicional y abrupta. Figuras como el expresidente Uribe venden la guerra como solución a la guerrilla, en la cual depositan lo que en la edad media eran los clanes ajenos, es decir; los siervos vivían bajo la protección de su Señor, resguardados de las invasiones de los pueblos extraños. Así políticamente hoy mucha gente decide escoger su candidato por el temor a que la guerrilla termine nuestro sistema de vida y se tome el poder.
MIEDOS SOCIALES
El municipio  de Bello - Antioquia, caracterizado en sus inicios por albergar personas humildes, campesinos y trabajadores provenientes del campo  y de municipios aledaños se radicaban atraídos por la posibilidad de empleo en las nacientes fábricas,  éstos no contaban con una formación académica y traían cuentos y leyendas de espantos con las cuales se entretenían en sus conversaciones, y servían para infundir miedo entre los niños desobedientes a los cuales supuestamente se les aparecía el demonio, se los tragaba la tierra y se los llevaba un remolino de viento y los soltaba lejos arañados y golpeados por este ser infernal, como castigo para que no volvieran a ser malos con sus padres, estas historias se contaron hasta finales de los años 70´s.
En la cuadra donde viví hasta el año pasado, me contaba el señor Antonio Villada, un abuelo del barrio, que los señores que salían para su trabajo en las fábricas entre las 4:00  a 5:30 a.m. veían espantos de diferentes formas y características particulares como el que casi alcanzaba el tamaño de un poste de energía con las manos en los bolsillos o solicitando candela para prender un cigarrillo. Además, en el barrio existía la creencia que en algún lugar debía estar enterrado el tesoro del Cacique Niquía (indígenas que habitaban la localidad a la llegada de los españoles) y era  común que se reunieran  gran número de vecinos en una casa donde supuestamente espantaban para “atisbar” el espanto  en el solar de la casa y ubicar así el lugar del entierro.
No sé si es herencia de la cultura medieval, pero en la actualidad se evidencia un miedo más marcado entre las mujeres, no quiere decir que los hombres no lo manifiesten y es con relación a la práctica de la brujería, a la cual se le adjudica  gran poder para que otra mujer  pueda embrujar a un hombre y éste deje a su esposa y a sus hijos, lo más grave es que según cuentan las señoras las maneras para  darle “yerbas” a una persona son muy fáciles, desde darle de tomar aguas de borrachero para embobar a la persona,  como  también raspadura de jarrete,  de las tres aguas, y hasta la de enterrarle la naturaleza (semen) para que no pueda estar con otra mujer diferente. El gran miedo radica principalmente en  tener la capacidad de quitarse el enyerbamiento a tiempo antes de que sea demasiado tarde para que la persona no muera prematuramente por esta causa, o que el brujo al que se acuda sea más fuerte que el que enyerbó al cliente.
Otro miedo latente en nuestra localidad y que se ha diseminado por todo el país es el miedo a los vacunadores, este miedo se refleja en muchos empresarios que quieren montar un negocio y se abstienen por temor al fracaso, al fisco y a los delincuentes inescrupulosos que viven a expensas de los comerciantes  y trabajadores honestos.
Los miedos están presentes siempre que se protesta, en el caso del municipio, se ven brotes de protesta de ciudadanos inconformes ante el cobro abusivo del impuesto predial uno de los más altos del país, se piensa que quienes se lanzan a la calle no tienen el miedo que sentimos los que observamos indignados pero temerosos ante una represaría por parte del estado ante los ciudadanos que de cierta manera estamos indefensos frente a tanta corrupción existente a  todo nivel.
El miedo también se ve reflejado en un funcionario que me concedió una entrevista para ahondar sobre éste tema, condicionándome para que no revelara su nombre, informándome que cuando se posesionó una alcaldesa,  encontró que el municipio les debía 5 quincenas a sus funcionarios y que la anterior administración no había dejado recursos para cancelar estas obligaciones a pesar de los ingresos que se habían recibido. Lo mismo ocurre con algunos empleados públicos quienes son ubicados laboralmente como cuota política de algún concejal, o funcionario  quienes deben tributar a éste un porcentaje de su salario como contraprestación por el favor y para poder conservar su empleo, y no denuncian por temor, pues puede ser declarado insubsistente y el empleo  así sea disminuido por la corrupción, le hace falta.

Alejandro Mesa
La iglesia, Nuestro país tradicionalmente católico mantiene en sus practicantes, el temor como arma de control y ordenamiento, el miedo a perder el alma por las acciones de la vida (los pecados), se mantiene el miedo a la excomunión, ya no con el temor de ser señalados herejes y así ser castigados, pero si, con el miedo al rechazo de la comunidad que nos rodea, de la familia, los amigos.
En el barrio donde vivo existen dos iglesias de diferentes credos, lo cual nos muestra la continuidad del miedo a lo misterioso, es así como las personas que crecimos como católicos crecimos con ese miedo implícito,  a pecar, a no creer, al infierno.
En la iglesia pentecostal, la cual queda cercana a mi hogar; las personas asisten en semana, participan de bazares, van a encuentros en otras ciudades; los hombres visten de manera elegante según su condición económica, las mujeres usan cabello suelto, no usan maquillaje, visten faldas largas. Estéticamente los hombres se ven mejor vestidos que las mujeres, pues ellas llevan un papel secundario. Ellos se ven felices, en sus charlas denuncian la perdición del hombre, el fin del mundo, en los discursos utilizan un tono de voz fuerte que busca dominar y controlar a los participantes. Allí está el miedo a lo místico, el miedo a perder el alma, el miedo que los condiciona a portar ropas similares, pensamientos parecidos, pues temen a lo mismo y aman lo mismo. Ellos deben temer de alguna manera a la comunidad que los rodea porque tienen vigilantes que se quedan en la parte exterior cuidando vehículos y el ingreso.
A su vez sus miedos son los miedos de todos los que somos católicos y vivimos en la misma comunidad, el temor a la religión, a la perdición, solo que en ellos se marca de una manera fuerte porque son una población que  son minoría, son los diferentes, es así como en semana santa, visitando iglesias los católicos aun le tememos a los mitos, como el temor a mirar la luna en esta época, es algo anecdótico, pero es real. Muchos católicos realizan en navidad el pesebre y la novena, pidiendo el favor de Dios, o con el temor de que algo malo sucede si no se realizan dichos ritos. No pasear en semana santa, no comer carne los días santos, son vivencias del miedo que no reconocemos porque es una realidad cultural a la cual estamos habituados.

MIEDOS AL ENTORNO
Juan Rodrigo
Al igual que en la Edad Media, en la actualidad  existen pandillas de “muchachos”, los cuales no se esconden y ostentan un dominio público sobre ciertos sectores, donde no solamente colocan música a alto volumen toda una noche sin ninguna consideración de las personas que trabajan y quieren descansar, sino que realizan piques a plena luz del día y en calles del barrio por donde transitan rutas urbanas, que cierran sin ninguna autorización del tránsito. Observando estas escenas parecen reflejar una intimidación a la misma fuerza pública, puesto que no se observa  con claridad las medidas que estos organismos de control pueden adoptar en contra de ellos. Surgen preguntas. ¿Será que están aliados? o ¿No actúan  por respeto o temor?
El temor aumenta en las horas de la noche y hay sitios a los cuáles se les tiene respeto como el cruzar puentes sobre aguas, puentes peatonales, pasar por sitios solitarios o por donde hay barras de hombres (muchachos).
Los vecinos no escatiman en la seguridad de sus viviendas por temor a los robos, esta situación la veo con nostalgia puesto que en los años 60´s y 70´s las viviendas del barrio eran de puertas abiertas desde las primeras horas de la mañana hasta que anochecía y era la hora de dormir.
Alejandro Mesa
Vivo en el municipio de Bello, Antioquia. El barrio queda cerca del parque donde está la choza de Marco Fidel Suarez, el estrato social es el 2, en la cercanía de mi hogar se encuentra una escuela, una iglesia cristiana, la presencia de las autoridades judiciales (policía) se da cuando se dan peleas intrafamiliares o situaciones fuera de control, en el barrio se ve la presencia de grupos al margen de la ley, los cuales manejan de alguna manera la autoridad y el respeto, aunque es paradójico saber que el barrio es más seguro que lugares con mejor estrato social. Pues generalmente estos grupos no se meten con las personas de la comunidad.  El miedo es un elemento disociador, pues como en la edad media el miedo a los señores que impartían ley, su palabra era la norma, las personas se acostumbraban a esta situación, por lo que vivir con esta problemática se vuelve tan normal, que a mi juicio es complicado señalar los miedos de nuestra propia comunidad. Luego de esta pequeña introducción pasare a diferenciar de alguna manera los diferentes entornos donde el miedo se hace presente.
Las personas que vivimos en los barrios de alguna manera tratamos de ver la vida y el entorno que nos rodea. Bello en las elecciones pasadas fue noticia por la manera en que el voto en blanco gano las elecciones para alcalde, esto se dio porque en este municipio existe un control político de tiempos pasados, una corrupción alta y cada barrio tiene la influencia de un combo, los cuales respetan sus límites. A modo general podemos agrupar el miedo al cambio.
Volviendo a la comunidad donde vivo, los jóvenes que ingresa a las bandas delincuenciales y mantienen en las esquinas como vigilantes, ejercen de alguna manera una representación de su grupo, por ellos cobran cuotas a las tiendas y a las personas, las personas no se niegan a ello, por el temor a la recriminación, es por esto que no tengo fotos de estos jóvenes para este trabajo final, pues tengo el temor de que esto me genere conflictos personales. Temor que sufre la comunidad en silencio, no se denuncia a las autoridades estas personas por el temor a ser señalados y obligados a desplazarse.
Otro miedo que se genera en mi comunidad es el del constante tránsito de motos y carros a alta velocidad por las calles del barrio, personalmente tengo una hija de tres años, es normal que ella este frente a la acera pues cerca viven sus primos, ellos juegan y los padres tememos que salgan a la calle y los atropellen, el miedo de que nos roben los hijos, lo cual no es que sea habitual pero es un miedo con el que convivimos
MIEDO A LAS REALIDADES ECONÓMICAS
Juan Rodrigo
Las recesiones económicas por las que se han atravesado en los últimos tiempos, nos han dejado una sensación de malestar, desequilibrio y desconcierto;  si recordamos  en la última recesión económica los noticieros de televisión nos recontaban como en 1929 en la recesión de ese entonces las personas llegaron a desesperarse a tal punto que optaron por el suicidio como estaba ocurriendo en la última que se presentó, a mi modo de ver y analizar la situación, los noticieros no volvieron a mencionar nada de la recesión ni de los suicidios y optaron por hacer un despliegue publicitario a la “tal gripa H1N1”, que con todo respeto creo que fue una cortina de humo para desviar la atención y que la población se preocupara más por su salud que por problemas económicos. Puesto que todos sabemos que  a lo largo de la historia los seres humanos se han muerto por gripas mal cuidadas; o sea que ese cuento no es nuevo.
Alejandro Mesa
Lo socio-económico, Tiene a modo general muchas implicaciones el miedo, me atrevería a decir que el miedo para conjugarse en nuestro interior requiere el carácter social, es decir participar del miedo requiere la implicación de una segunda persona. El miedo al rechazo, el miedo a ser denunciado, como ocurría en la edad media, los herejes eran señalados por la comunidad, existe el miedo al interior de las comunidades, como  estudiar carreras que no dan plata, participar de eventos que no sean vigentes culturalmente o no participar de ellos, porque la igualdad en creencias y posturas nos acerca a los otros, como sucede en nuestro país, que generalmente nadie denuncia por el temor a ser señalado, desplazado o asesinado. El miedo a no tener recursos económicos nos condiciona a buscar un trabajo que nos dé el sustento para mantener nuestras necesidades básicas y a nuestras familias, lo cual al interior del trabajo nos implica otros miedos, el miedo a manifestar un desacuerdo con los jefes por el temor a perder el trabajo.
El miedo al hambre que sufrían por las hambrunas y la pobreza lo vemos reflejado en la pobreza, todos queremos tener trabajo para negar este flagelo, nos alejamos de las personas que muestran mendicidad, les tememos cuando vemos personas que viven en condición marginal, ¿por diferenciarnos de la pobreza? Aunque generalmente es porque se piensa que como son marginados, debe ser ladrones o delincuentes en busca de tomar lo que ya nosotros tenemos.


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